viernes, 13 de julio de 2012

Estuve pensando en lo que me dijiste el otro día, y se me ocurrió una idea. ¿Sabes que se me ocurrió? Que eres un crío y que en realidad no tienes ni idea de lo que hablas. Si te pregunto por las mujeres, supongo que me darás una lista de tus favoritas. Puedes que hayas echado unos cuantos polvos, pero no puedes decirme qué se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad. Si te pregunto por el amor, me citarás un soneto, pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable, ni te has visto reflejado en sus ojos. ¿No has pensado que dios ha puesto un ángel en la Tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno? Ni qué se siente al ser su ángel, al darle tu amor, darlo para siempre, y pasar por todo. No sabes lo que significa perder a alguien, porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo. Te miro y no veo a un hombre inteligente y confiado: veo a un chaval, creído y cagado de miedo. Eres un genio, eso nadie lo niega. Nadie puede comprender lo que pase en tu interior. En cambio presumes de saberlo todo de mí porque viste un cuadro que pinté y rajaste mi puta vida de arriba a abajo. Eres huérfano, ¿verdad? ¿Crees que sé lo dura y penosa que ha sido tu vida, como te sientes, quien eres...? ¿'Porque he leído Oliver Twist'? ¿Un libro basta para definirte? Personalmente, eso me importa una mierda porque, ¿sabes qué? No puedo aprender nada de ti ni leer nada de ti en un maldito libro. Pero si quieres hablar de ti, de quién eres, estaré fascinado. A eso me apunto. Pero no quieres hacerlo. Tienes miedo. te aterroriza decir lo que sientes. Tú mueves, chaval.

No hay comentarios:

Publicar un comentario